en amsterdam

Parece que voy por buen camino, siempre he desado un modo de vida como la del escritor.. viajando de aquí para allá sin necesidad de enraizarse para poder desempeñar su trabajo. Recibiendo encargos con fecha de cumplimiento pero sin horarios ni necesidad de presentarse en la oficina todos los días. Ahora viajo a Holanda, la misión es seguir desarrollando mi trabajo sin que mi no-presencia se note en mi productividad.

miércoles, agosto 31, 2005

Viaje a la Fiesta en la Playa

Dion ya me había planeado el fin de semana, empezando por el viernes, me comentaba que iva a estar pinchando en un sitio que se llamaba Ijburg que, mirando en internet, veo que es la 'famosa' playa de amsterdam de la que alguien ya me había hablado.

No hay manera fácil de llegar ahí, no veo nigún metro y no sé que autobuses me pueden acercar. Así que me hago una ruta con ayuda de mi amigo mappy y me dispongo a recorrer un incierto camino a los lomos de mi siempre dispuesta 'tormenta roja de amsterdam'.

Es de noche, y cuando es de noche en Amsterdam es de noche de verdad. Las farolas no alumbran lo suficiente ni para atraer a las polillas y las calles y parques dormitan penumbrosos y húmedos. Una ligera niebla me empapa y difumina el horizonte.

Los primeros barrios que cruzo son escenarios de película policiaca en new york, pero nadie me molesta ni me mira mal, poco a poco voy sintiéndome más tranquilo y relajado.

Dejo que mi bici fluya por las calles y los parques como un velero en un mar en calma arrastrado por la brisa.

El paso a nivel de la estación de Dian baja sus barreras y me detengo mientras mil toneladas de hierro cruzan frente a mí a no más de metro y medio de distancia, a tal velocidad que me vibra el corazón.

Continuando la ruta, la gente me saluda, llego a lo que parece ser un beberli hills de ensueño. Pequeñas mansiones salteadas en un parque verde y frondoso.

Estoy cansado pero sigo entusiasmado.

Llego a lo que parece ser el fin del mundo, y ya no hay gente, ni casas, ni calle, ni farolas y la luz de la luna llena no es suficiente para apaciguar la sensación de angustia que provoca el encontrarse de noche en las oscuras orillas de un río tan grande como el amazonas.

La ruta que tengo marcada en mi mapa cruza el río justo donde me encuentro, pero no lo voy a hacer, por encima de mí crecen hasta los cielos grandes tubos de hierro, son los cimientos de un gran, aún no, puente peatonal que estará terminado en un futuro incierto.

Al parecer la ruta que internet me marcó se ha adelantado a su tiempo.

No demasiado apesadumbrado comienzo el camino de retorno a casa, en realidad nunca pensé que lo conseguiría.

1 Comments:

At 5:12 p. m., Blogger Marujita Robinson said...

Qué personaje, je je

 

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